En una entrada anterior, había hablado acerca de los mitos de la inteligencia. Esto se puede llamar una continuación. Es común que en el salón de clases, estudies primaria, secundaria, preparatoria, etc. haya un estudiante sobresaliente, al que siempre le vaya muy bien en los exámenes. También es común pensar que tiene inteligencia superior a la de los demás. Quizá tengas razón, pero no lo sabrás por sus calificaciones altas, sino por otros factores.
Que alguien alcance una nota alta, se debe a muchos factores:

-Prepararse durante muchas horas para el examen (Leer, leer, hasta que tu cerebro lo almacene).
-Hacer trampa.
-La manera de calificar del profesor (a). Ya que si, el maestro le toma más importancia a las tareas, asistencias, entonces, eso aumenta la posibilidad de que te vaya bien.
-Ser hijo (a) del maestro.
-Tener un padre exigente con las calificaciones.

Sacar una baja nota, no precisamente da a entender que eres de lento aprendizaje. Hay varios factores de eso:

-Falta de interés en las clases.
-Dejar las cosas para después.
-Estar enfermo.

Ni sacar buenas calificaciones ni sacar bajas, significa que seas inteligente o no lo seas. La inteligencia se demuestra con otras cosas. ¿Cuáles? Se demuestra con tu capacidad para resolver los problemas cotidianos, tener razonamientos. ¿Qué significa esto? Pues que, se puede caer en el error que porque alguien sabe mucho de algo, es porque es inteligente. Una cosa es repetir y repetir alguna lectura, que a fuerza lo guarda la memoria, pero otra cosa es razonar. A eso se debe a que muchas personas después de terminar la escuela, y a pesar de haber sido sobre salientes en clase respecto a las notas, no llegan a triunfar en la vida cotidiana ya como adulto.
No se trata de que descuides tus estudios tampoco, y que no le tomes imporancia a las calificaciones, sino que, no sólo te claves en eso de que tienes que tener alto promedio, eso te limitará a que tu único propósito sea eso, y no te preocuparás por lo que más importa: Ser alguien que sepa enfrentar los problemas de la vida, razonar.

Supongo que habrás escuchado de Albert Einstein, que es considerado una de las personas de muy alta inteligencia. Pero no es considerado eso porque haya tenido altas notas, sino, por los logros que él hizo. Aportó mucho a la ciencia. Su manera de razonar era sorprendente.
Así que, si tienes hijos, no seas tan exigente en cuanto a calificaciones. Ayúdalo a que sepa estudiar, que aprenda a razonar, no sólo a memorizar conceptos para pasar un examen, que muy pronto vaya a olvidar. Ayúdalo a descubrir su talento, que eso, no se mide con una calificación, se mide, con lo que logre, con la diferencia que marque entre los demás.
Había 5 pollitos en un corral, que estaban al cuidado de Maggy. Eran 2 negros y 3 amarillos, con pocos días de haber salido del cascarón. Los pobres cuando vieron que salían de el huevo, pensaron que su mundo terminaba, siendo que apenas comenzaba. Quizá sea la misma situación la nuestra, pues estamos en un mundo, llamado tierra, y... bueno, me desvié del tema. ¿En qué me quedé? Ah, sí. Lorena cuidaba los pollitos. Lo hacía porque su tía se lo pidió, ya que tenía un perro allí vigilando, buscando el momento de comérselos. El perro se llamaba Harry, y se imaginaba a los pollitos dando vueltas en el fuego. Casi estaba como el gato silvestre con piolín.

Un día, se durmió cuando estava en la hamaca, y el perro Henry, en cuando se dio cuenta, se comió a los 6 pollitos.
¡Qué tristesa de historia!

Ahora, ya que terminaste de leer, da 10 enter.

A veces no ponemos suficiente atención a las cosas. Quizá falta de interés, o sólo a lo que consideramos conveniente.














¿Cuántos errores ortográficos tuve? ¿Y cuáles fueron?
¿Notaste que una vez dije que la niña se llamaba Maggy y otra vez dije que se llamaba Lorena?
¿Notaste que mencioné que el perro se llamaba Harry, pero más adelante dije que se llamaba Henry?
¿Notaste que dije que había 5 pollitos, pero más adelante dije que había 6?
Según yo, tuve 2 errores ortográficos: -Tristesa y estava. Pues no se escribe estava, se escribe estaba. En vez de tristesa es tristeza.
Lean la historia que escribí hace meses.


Celeste se encontraba haciendo su desayuno, cuando oyó que tocaron la puerta. Para cuando fue abrirla, no había nadie. Sólo miró un sobre pegado con cinta en la pared, de fuera de su casa. Lo tomó, preguntándose qué podía ser, porque no tenía remitente, ni tampoco decía para quién iba dirigido. Sabía que no era bueno leer cosas que no eran para ella, pero su curiosidad fue mayor, y sintió no cometer un gran pecado con hacerlo.

"He estado pensando mucho en ti". Sólo decía eso. No quiso tomarle mucha importancia, y siguió cocinando. Al día siguiente apareció otro sobre, pero esa vez, estaba por debajo de la puerta. Lo tomó, y cuando lo abrió se sorprendió al leer: "Celeste, ¿Cómo has estado? sigo pensando en ti".
Quedó anonadada de enterarse que la carta en realidad sí iba dirigida para ella. Se alegró de eso, porque por primera vez a sus 13 años tenía un admirador.

Celeste no se había desarrollado mucho aún, era delgadita, de estatura no muy alta, pero sobre todo, su mente aún no perdía la ingenuidad, pues no se había preocupado por eso de andar con ropa como a muchas jovencitas en pubertad les gusta ponerse.
Casi siempre andaba en un pantalón no ajustado, no de moda, con una blusa de niña. No se peinaba mucho, y tampoco le llamaba mucho la atención la ducha, y eran discusiones constantes con su madre por eso.

-Báñate, Cely.-
-Mamá, me bañé ayer.-
-Pero es otro día hoy. Debes bañarte todos los días.-
-No tengo clases hoy. Es sábado.-

Se rindió su madre al darse cuenta que no lograría convencerla.

A celeste desde esa segunda carta, le gustaba mirarse frecuentemente en el espejo. Si antes no se había cuestionado por su belleza, desde esa vez lo hacía frecuentemente. No sabía quién era el de los mensajes, y estaba ansiosa por saberlo. Estaba ilusionada, se imaginaba caminar por el parque, con ese chico. Escuchaba canciones románticas y se emocionaba.

Durante una semana no recibió más mensajes, a pesar de que todos los días se asomaba por fuera de su casa. Como sus padres trabajaban, y su hermana mayor no se la llevaba en casa, pues no había mucho riesgo de que alguien más la haya tomado, y leído. Moría de la vergüenza de pensar que alguien se diera cuenta que se está "Enamorando".
Un jueves por la noche, cuando salió a dejar la basura en la canasta de fuera de su casa, se dio cuenta que el barandal de metal, estaba rayado con gis, y tenía un mensaje que decía: "No pienses que me he olvidado de ti".

Rápidamente lo borró, porque no quería que alguien más lo leyera. La alegría le regresó, pues por fin ese misterioso le había escrito de nuevo. Deseaba escribirle ella también, y preguntarle quién es, de dónde es, pero no había manera de hacerlo. Pues era impredecible en qué momento le dejaría un recado, para ella dejarlo en el mismo lugar.
Hasta que un día, por fin tuvo un indicio: El misterioso dejó una inicial, al parecer, la de su nombre.

"Con cariño G".

Se preguntó a quiénes conocía con esa inicial en su nombre.

-Gilberto. No, él no creo. Me dice Chimoltrufia. ¿Gustavo? Lo dudo. Tiene 20, y además, una novia muy bonita de su edad. ¿Germán? No, tampoco. Él vive muy lejos, y sus papás lo tienen muy vigilado. ¿Genaro? ¿Cómo puede ser? Hace meses vive en otra ciudad.

Estaba desesperada por saber quién era el misterioso, a cómo ella apodó.

Durante varias semanas dejó de recibir mensajes, y su estado de ánimo bajó. Sus calificaciones excelentes drásticamente quedaron igual que su humor, muy bajo.
Y sus padres comenzaron a regañarla fuertemente. Su castigo fue dejarla sin televisión, ya que no había otra manera de hacerlo.

Pero un día, se puso muy contenta, pues nuevamente le escribió, pero esa vez no le dejó ninguna nota bajo la puerta, lo que hizo fue, enviarle un ramo de flores, con una nota que decía: "Te espero en el parque que está cerca de tu casa".
Ella claro que pensó en ir, el problema fue, que él no le dijo ni cuándo ni a qué hora. ¿Cómo podría adivinarlo ella? Mientras tanto, rápidamente se fue a casa de su vecina, una chica muy vanidosa, y le pidió de favor que le prestara algo de ropa, pues tendría una cita, sin fecha ni hora definida. Por sus papás ni iba a preocuparse, pues, ellos, se la pasaban trabajando.
A los cuatro días, el misterioso le envió otra carta, donde le decía que la cita era para el día siguiente, a las 4 de la tarde.
Cuando el momento llegó, ella se puso una falda corta, una blusa manga sacada, se maquilló con ayuda de su vecina, y se echó demasiado perfume. Se sentía tan contenta, pues se imaginaba con él, con novio, como algunas de la secundaria.

Llegó media hora antes. Estaba impaciente por verle llegar, cuando miraba a algún chico acercarse, pensaba que podría ser el misterioso.
Desde ese día, no se supo de Celeste. Su vecina le dijo a sus padres que ella quedaría de mirarse con alguien misterioso, que le había enviado cartas, pero sólo eso. Ellos no podían entender cómo era posible que su niña hubiera quedado de mirarse con un hombre, pues la miraban desanimada ante los niños.

-¿Por qué me trajo aquí?- Le preguntó llorando Celeste a ese misterioso.

La tenía vendada de los ojos, encerrada en un cuarto.

Ese misterioso estaba lejos de ser lo que ella deseaba. No era un puberto como ella, sino un hombre madura, de 42 años. No era un pervertido, sólo era que, estaba obsesionado con su hija fallecida hace 4 años, de la misma edad que Celeste. Norma tenía 13 años cuando cayó de su patineta, en el mismo parque donde su padre conoció a Celeste. Él nunca había expresado mucho dolor ante esa pérdida, que todos pensaban que el ingeniero, seguía con su vida normal, trabajando mucho. Nunca se había casado, ella había sido producto de una relación esporádica, con una mujer que con tal de recibir una casa de regalo, decidió no abortar, y darle la nena a Gerardo.


-No te va a suceder nada, nena. Sería incapaz de dañarte.-

Le quitó la venda, y miró su par de ojos color marrón, húmedos. Evidentemente estaba asustada.

-Llévame con mi mamá. Por favor.-

-Vamos a hacer una cosa. Yo seré tu nueva mamá.-
-Tú eres hombre.-
-Bueno, seré tu nueva mamá y tu nuevo papá. Yo fui padre y madre de Normita.-
-¿Quién es Normita?-
-Normita es mi hija. Como tú.-
-¡Yo no soy tu hija! ¡No lo soy!.-Dijo rompiendo en llanto desesperado.
-¿Sabes qué? Nos vamos a ir a otro lugar. Esta casa ya no me gusta. A Normita nunca le gustó.-

Gerardo estaba obsesionado por Norma. Desde que murió, no había ido a la tumba de ella. A veces actuaba como si ella siguiera en casa. Le llevaba su nieve favorita, le compraba ropa, perfumes, y muchas cosas más que ella en vida usó. Celeste estaba pagando caro ese comportamiento deprimente de ese hombre. Nunca se había casado, y probablemente la soledad lo estaba consumiendo. Mientras tanto, los padres de Celeste, no dejaban de buscarla. Ponían avisos de su desaparición, con su fotografía, por muchos lugares. Los días pasaban, y no se sabía nada de ella.

Celeste no recibía malos tratos, pues ese hombre se esmeraba por complacerla. Le llevaba helado, le compraba ropa, le hacía dibujos, ya que su pasión era la pintura. Pero a ella nada de eso le alegraba, al contrario, le asustaba el simple hecho de mirar esa mirada terrorífica, de quien decía ser su nuevo padre y madre.

Después de una semana de mantenerla en una jaula de oro, se mudaron a otra casa, una más grande, no muchos kilómetros lejos de allí. Había dejado el trabajo por atenderle mejor.

Una vez gritó demasiado fuerte, pidiendo auxilio, a lo que él, furioso comenzó a quebrar cuadros, floreros, libros, contra el suelo, a lo que ella, asustada, no volvió a hacerlo. Sentía la esperanza de que sus padres le hallarían pronto.
No había manera de escapar, pues él siempre estaba con ella. Y cuando había que ir de compras, mandaba a Gregorio, su mayordomo.

-¿Qué quieres que te traiga Gregorio del súper?-
-No quiero nada.-
-Tienes que ser feliz.-
-No puedo ser feliz, porque quiero estar con mis papás.-

Gerardo comenzó a llorar como loco.

-¿Cómo es posible que sigas pensando en ellos? Todo lo que he hecho por ti. Te has enfermado, he estado cuidándote. Te traigo tu helado favorito, te hago pinturas hermosas, dejé mi empleo favorito por cuidarte.

Ella sólo lloraba de escuchar eso.

La casa donde vivían, siempre estaba en penumbras, con un casi perfecto orden. En la biblioteca, los libros se encontraban exageradamente ordenados. No era alfabéticamente, sino, por color. Era algo difícil de comprender. Gerardo se ponía furioso de mirar algo de polvo en sus muebles, así que, Gregorio tenía mucho cuidado de tenerlos siempre muy limpios.

Una tarde lluviosa, Gerardo por primera vez, dejó a Celeste sola en su cuarto. Estaba comenzado a confiar en ella. Gregorio fue a llevarle helado.

-¿Dónde está Norma? ¿Por qué no vive aquí?-Le preguntó a Gregorio.
Pero él no le respondió.

-Tú también estás loco, como él.-Le dijo furiosa.

Gregorio dejó el helado sobre la mesa, y se fue. Por supuesto, sin olvidar echarle llave a la puerta.

Exactamente dos horas después, Gerardo fue al cuarto de ella.

-Hoy comeremos pizza.-

Celeste no pudo evitar llorar.

-No tienes idea cuánto se alegraba Norma cuando le decía que comeríamos pizza.-

-¡Me tienes harta con Norma! Ni siquiera sé si ella existe.-

-¡Norma por supuesto que existe! ¡Es mi hija! ¡Tú y ella son lo que más quiero! Daría toda la herencia que me dejó mi abuelo, por ustedes dos.-

-¡Déjame en paz! ¡Me das miedo!- Gritó Celeste asustada.

-Voy a tener que tomar una medida drástica, niña. Te voy a castigar. Te haré comer sólo ensaladas. Con lo que las odiaba Norma. Además, te privaré de el helado de nueces. Pero no soy tan malo. Sólo por dos días.-

Una navidad de dos años después, llegó Gerardo al cuarto de Celeste.

-¿Qué quieres que te regale hoy?-
-Mi libertad.-

-Estamos en problemas, niña. Eres muy mal agradecida. Eso me gano por ser tan bueno contigo. Pero de cualquier manera le pediré a Gregorio que te traiga un regalo. Pide.

-No quiero nada. Quiero ver a mis...- Pausó. Sabía que si mencionaba a sus padres, él se pondría muy furioso, por los celos. No quería un ataque enfermo de nuevo.

-Sólo no vayas a pedir una patineta.-

-Ya me dijiste el año pasado lo mismo. Pero no me dices por qué.-

Esa noche, Gerardo preparó un pavo, con apariencia delicioso. Celeste estaba esperando en la mesa, mientras él servía. De repente se comenzó a quejar de un fuerte dolor de cabeza. Celeste no sabía qué hacer, y corriendo fue a llamar a Gregorio.

-No llamen al médico.- Dijo desesperado Gerardo.-

Gregorio se dio cuenta que Celeste se preocupó. Le ayudó a llevarle a la cama.
Ella se quedó con él.

-Yo te quiero mucho, niña.- Le dijo Gerardo, mientras Celeste se le quedaba mirando.
-¿Por qué no vas al médico? Déjame bien vigilada con Gregorio. No me voy a escapar. Lo prometo.-

-No confío en nadie.-

Desde ese 25 de diciembre, Gerardo se quejaba constantemente del dolor de cabeza.
Celeste estaba preocupada, que había dejado de pensar en sus padres, tanto, como lo hacía antes.

La salud de ese hombre fue empeorando. Se la pasaba la mayor parte del tiempo en cama, quejándose de dolores de cabeza. Hasta que un día, decidió confiarle su gran tesoro a Gregorio. Fue al médico. Temía por su vida, ya que no quería, según él, dejar desamparada a su niña.

-Lo siento. Usted tiene un tumor cerebral in operable.-Le dijo el médico.

Se sintió desmayar al escuchar eso. Cuando Celeste se enteró, lloró demasiado.
Estaba deprimida, y Gerardo a pesar de su estado, sintió felicidad.

-No quiero que te mueras, papá.-
-Te quiero, Normita.-
-No soy Norma. ¿Ya no me recuerdas?-

Gerardo estaba delirando.

-¿Ya no me recuerda?-Le dijo a Gregorio que los había estado observando.
-Le queda poco tiempo.-
-¿Por qué no me recuerda? Si me quería mucho, me lo demostraba siempre.-
-A Norma también la quiere mucho.-
-Háblame de ella.
-Norma murió hace varios años.-
-¿Qué? ¿Murió? ¿Por qué nunca querías hablar de eso?-
-Miedo a ser despedido. Él fue padre y madre de ella a la vez, ya que su madre biológica no quiso saber de la niña. Aceptó una casa a cambio de no abortarla. Lucero era el nombre de ella. Mujer fría e interesada. Conoció a Gerardo en una fiesta, y pasó ya sabes, pasó lo que...
-Sí, ya sé.-
-Como Gerardo no estaba enamorado de ella, sino de otra mujer, con quien llevaba una relación duradera, le dijo que no se casaría con ella por su embarazo, pero que sí se haría responsable de la criatura. La mujer amenazó con abortar, y él, desesperado, le ofreció la casa que su abuelo le heredó. Una joya de lugar. Por supuesto, dejó muchas cosas por su hija. Dejó a su novia, porque decía no querer una madrastra para ella.
La trataba demasiado bien. No tienes idea cómo le quería. Pero un día, sucedió la desgracia. Norma le pidió una patineta de regalo. Los dos fueron al parque, y ella cayó mientras jugaba. Murió a las pocas horas.
Él no lloró, parecía que ni guardó luto, pero por varío tiempo, sus sentimientos estaban en crisis.
No sé cómo te conoció, ni cómo se obsesionó contigo. Sólo me enteré de su problema, hasta que te trajo. Eso sí, siempre sabía que no estaba muy cuerdo, debido a su manera obsesiva de actuar. Obsesionado por contar las cosas, por su obsesión con la simetría, quería las cosas en orden, entre tantas rarezas.
Nunca, que yo sepa, fue a la tumba de ella. De hecho, nunca había hablado mucho de ella, hasta que llegaste tú.-

A la mañana siguiente, Celeste abrió el refrigerador, y miró un licuado con una nota que decía: "Te lo preparé, Cely. Llévale en un vaso a tu padre. Atte: Gregorio".

Sonrío y lo bebió. Fue al cuarto de Gerardo, y le dio licuado.

-Ten.-
-Gracias, Celeste.-
-Ya me reconoces. Anoche estabas hirviendo en fiebre.-
-La calaca me avisa que me lleva. Pero es un honor no irme solo.-
-¿A qué te refieres?-
-Gregorio ya se me adelantó.-
¿Se adelantó a dónde?-
-Abre el closet.

Celeste abrió el closet, y miró a Gregorio muerto.

Celeste comenzó a llorar.-

-¿Qué le pasó a Gregorio?-

-Y los siguientes somos nosotros. ¿Te gustó el licuado que preparé? A Gregorio sí.-

-¿Qué le pusiste? ¿Qué le pusiste al licuado?-

Días después, un olor putrefacto alertó a los vecinos. Encontraron los 3 cadáveres.
Los padres reconocieron al de Celeste, con demasiada amargura.


Este nombre de dominio asociado con la megaupload sitio web ha sido tomada de conformidad una orden emitida por el tribunal de distrito de EE.UU..

Un gran jurado federal ha acusado a las personas y varias entidades presuntamente implicados en la operación de los sitios web relacionados con megaupload.com y acusándolos de los delitos federales siguientes:

¿Qué opinas que hayan quitado megaupload?
"En cada segundo todos tenemos la posibilidad de morir". Pues maneras de hacerlo sobran, desde: Una caída inesperada, encontrarse con un animal venenoso por sorpresa, un ataque cardíaco, una aneurisma cerebral de la que no se estaba enterado, un accidente de tránsito, una comida intoxicada. Miles de maneras de dejar de existir hay, y las que menos imaginemos, pueden encontrarse en la lista.

Mi intención no es ser extremista. Muchas veces has de haber escuchado que la muerte es lo único seguro que sabemos que nos va a suceder. No es exclusiva de ancianos, sino que, desde tu primer segundo de vida te la estás jugando. Vivir es tan complicado, y morir es tan sencillo. Somos tan vulnerables ante una vida que exige tanto.

"Hay 17 posibilidades más de morir en moto que en automóvil".

No sé qué tan cierto sea eso, pero suena lógico.

"Es más probable morir en accidente de automóvil que en uno aéreo".

Muchos le tememos tanto a los aviones. Yo nunca me he subido a uno, pero según, las estadísticas, muere más gente en accidentes de coche, que en aviones. Lo que creo que sucede es, que, cuando hay un accidente de avión, mueren por lo regular muchas personas, y eso hace drástica la situación. Pero si se dan cuenta, sale más en las noticias de accidentes de automóviles que de aviones, siendo que millones de personas viajan en los últimos frecuentemente.

A veces, se desconocen algunas acciones peligrosas que puede jugarnos la vida, como: Comer y meterte a una alberca, que no sé casi nada de medicina, pero, según, paraliza la digestión. Han muerto varias personas por eso, porque quizá, lo desconocían.
Otra posibilidad de morir que muchas veces no se toma en cuenta, es la de subirse a un juego mecánico; claro, dependiendo cuál. No es que sea muy frecuente morir en ellos, pero sí existe la posibilidad, ya que ha habido personas que han caído desde ellos, ya sea por fallas del mismo, por mal mantenimiento, porque se desabrochó el sujetador, etc.

Nunca sabemos cuándo nuestro cerebro dejará de fallar. Cada vez hay más enfermedades, algunas muy raras, como: Progeria, que hace que los niños tengan un envejecimiento acelerado, con un promedio de vida de 13 años. No es algo muy frecuente, pero ocurre, y nunca se sabe si al embarazarte tienes el riesgo de que tu hijo nazca con ese padecimiento. Otra enfermedad rara es el lipus, que le cobró la vida a la hermana de una amiga, con tan sólo 24 años de edad. Jamás pensó que moriría, pero de un día para otro le comenzaron a doler sus manos, al poco tiempo, le salió una mancha como mariposa en el rostro, y en menos de un año, falleció.
El Sida es otra enfermedad conocida, que cobra la vida de muchas personas diariamente. No tiene que ver sólo con homosexualismo o prostitución. Muchas veces no sabes si tu compañero de vida, está contagiado. Una aguja, un rastrillo, aunque es menos probable, pero ocurre. Una mala transfusión de sangre.



De hecho, en donde estemos, de la manera que estemos, hay riesgo.
El caso de la leche contaminada, que no sé a cuántos niños mató. Sus padres jamás imaginaron que ese producto que compraron estaba entre la lista de posibilidades de morir. También, vacunas que han matado a personas. Querían protegerse, pero encontraron la muerte. Es que, la muerte es tan probable donde sea que nos encontremos, seamos lo precavidos que seamos.

Otra causa de muerte que muchos quizá vean como inofensiva, es tomar agua en exceso.
Pues recuerda que nada en exceso es bueno, ni siquiera un líquido tan vital como es el agua. Del caso que sé es de una mujer que tomó 4 litros de agua de una, y falleció. Su cerebro no fue capaz de soportar tanto líquido, y se hinchó.

Miles de maneras hay de dejar de existir. La muerte arrebata los sueños que se tienen, en un segundo acaba con todo, con los planes, con los triunfos, con lo que somos. Y lo curioso es que, siempre el que muere es el otro. No pensamos que el siguiente podemos ser nosotros. Metafóricamente, estar en la lista de ella, como si esa canija tuviera sus planes, y cada humano en la tierra tuviera su turno.
La muerte no es que sea mala, es necesaria, pues permite que haya más nacimientos, sino, dónde cabría tanta gente, dónde se conseguiría tanto alimento, pero lo que no veo agradable, es que se muera a corta edad. Es drástico que quien pierda la vida es un ser querido. Pero, a pesar de que sabemos que algún día seremos polvo, aún nos preocupamos por estupideces, odiamos, envidiamos, no perdonamos, pecamos en abaricia, de codicia, siendo que cuando la muerte nos recoja, dejaremos las posesiones fuera de nuestro alcance, quién sabe para qué persona, porque nadie sabe para quién trabaja.

Puedo decir muchas más cosas de la muerte, que es callada, que es misteriosa, que es pareja con todas, y no se inclina por alguien en especial.
Todo este ensayo es acerca de la muerte, y las posibilidades de que nos dé una mirada.
1.-Si alguien se pinta el cabello de otro color, se ponga barba, o cualquier otro cambio de look, ya nadie le reconoce. ¡Qué mentira!

2.-Por lo regular, al pobre le aparece inesperadamente un padre o madre millonario.

3.-Allí el analfabeta y pobre, llega a ser dueño de varias empresas en poco tiempo.
En la vida real también puede suceder, pero en las telenovelas exageran. Como por arte de magia sucede. Casi de la noche a la mañana.

4.-Siempre hay mal entendidos que hace que la pareja principal se separe. Ya se sabe desde el principio, que se van a reconciliar.

5.-El que es considerado el feo o la fea en la telenovela, lo es sólo porque trae lentes y frenos, cuando en verdad, son bellos.

6.-El feo o la fea de la historia, cambia de look, y se convierte en alguien deseable, en alguien bello.

7.-El rico de la historia se enamora como un loco de la sirvienta. No dudo que eso pueda llegar a suceder, pero en las telenovelas repiten ese suceso. Un gran porcentaje de sus historias tratan de el millonario que se enamora de la empleada de servicio. Muy predecibles. ¿No?

8.-Alguien tuvo un accidente fatal, horrible, y todos lo dan por muerte. Pero, de resulta que no estaba muerto, que andaba de parranda, por decirlo. Te preguntas: ¿Cómo pudo haber salido vivo de ese accidente? Recuerdas: Sólo en las telenovelas puede suceder.

9.-Cuando alguien noble muere en el hospital, le aparece una luz brillante que guía su alma al cielo. Eso, en la vida real tiene una respuesta: Es un delirio de el que agoniza.

10.-En las telenovelas es tan fácil que el pobre se saque la lotería. Siendo que ganarse la lotería es algo tan complicado en la vida real.

11.-Ahí una mujer desarreglada en su aspecto físico, que habla mal, que es analfabeta, en pocos meses termina siendo una mujer envidiable, con lenguaje sofisticado y millonaria. Noooo. En la vida real no es tan sencillo cambiar así de rápido.

Ya se la sabe, el pobre se hace rico, el rico malo se hace pobre, la fea se hace guapa, la pareja principal es demasiado noble, nunca se enoja. El malo va a la cárcel o se muere. Hay secretos típicos, como que no sabe que la sirvienta es hija de alguien, que el pobre es hijo de un reconocido empresario, y bla bla bla.
1.-Todas las canciones hablan de mí.
2.-Mundo fantasma.
3.-Nursie. La asistente del mal.
4.-Jack Y Jill.
5.-Cita en el café.
6.-Orgullo Y Prejuicio.
7.-Secretos peligrosos.
8.-Cita, amor y otros juegos.
En cada uno de los puntos, hay excepciones.

1.-Prestarle dinero a alguien que ya te debe. (Hay excepciones, como emergencias de enfermedad).

2.-Decirle "te amo" a alguien con quien tienes pocos días de ser novio(a).

3.-Fingir que te estás muriendo, por bromear, como de un dolor, por ejemplo, porque, si un día de verdad te sientes mal, no te van a creer, y lo peor, no te van a ayudar.

4.-Irte a una fiesta un día antes de un examen.

5.-Llegar tarde a una entrevista de trabajo.

6.-Hablar de necesidades fisiológicas en una comida.

7.-Contar tus problemas personales en tu muro de facebook. Como hablar de tu relación terminada, de que te fueron infiel, etc. algún día puedes avergonzarte de eso.

8.-En tu primera cita hablar de tus problemas familiares. Tampoco en la segunda ni en la tercera, etc.

9.- Hablar a cada rato de tu ex novio (a) a tu novio (a).

10.-Hablar con la boca llena.

11.-Hablar con alguien de que tienes dinero, en la calle o en el autobús.

12.-Escribir con colores fosforescentes. Es de muy mal gusto para el que tiene que leer. A veces, cuando entro a alguna página con colores así, mejor me salgo.

13.-Cuando alguien te regale algo, decirle que no te gusta su obsequio.

14.-Decirle a alguien que es feo. Mencionarle algún defecto físico, como nariz, orejas grandes. ¿Qué se gana con hacer eso?

15.-Presumir que sabes algo. Recuerda que algún día puedes estar en la necesidad de demostrarlo.

16.-Estar borracho y tener la computadora encendida con internet.

17.-Tomar una decisión estando enojado. Lástima que es difícil lograrlo, debido a que cuando estamos enojados, no usamos la lógica regularmente.

18.-Andar con el novio de tu hermana o prima.
Muchos millones de personas hemos sentido dolores de cabeza. Algunos quizá muy pocas veces, mientras otros, muy frecuentemente. El común saber que los dolores de cabeza no siempre son por un tumor cerebral, sino que, el estrés puede ser el causante, debido a que los músculos del cuello y hombro se encuentran tensionados, y esto origina que nos duela la cabeza, sintiendo como si nos presionaran fuertemente la cabeza. Pero en esta entrada no voy a hablarles del dolor de cabeza más común: El tensional.
Tampoco de las migrañas, que es otro dolor de cabeza que todos hemos escuchado mencionar. Hay un dolor al que hay quienes le llaman " El dolor de cabeza del suicidio".
Por razones obvias, que voy a explicar más adelante. A este dolor de cabeza, también se le llama cefalea en racimos, y su nombre se debe a que, el dolor se divide en varios veces del día, yéndose y regresando en un tiempo determinado. La mayoría de las víctimas, experimentan el dolor entre 2 y 10 veces al día, y va aumentando, hasta que en pocos minutos se hace insoportable. Este dolor se ha descrito como un dolor muy horrible, tanto así, que las víctimas no pueden quedarse quietas, y tienen que estarse moviendo de un lado a otro, o golpeando su cabeza contra algo.

Los periodos de este dolor de cabeza pueden durar semanas e incluso meses, y pueden desaparecer durante meses o años. Ese malestar puede durar media hora o un poco más, quizá, en algo más crónico, puede durar horas. Se desaparece el dolor, pero regularmente vuelve a aparecer, para seguir molestando.

¿Por qué se le llama "dolor de cabeza suicida"?

Se le llama así, por ser considerado uno de los dolores más intensos que pueda padecer una persona. Tan, pero tan intenso, que las personas pueden llegar a suicidarse. Si la migraña es algo muy desagradable, este dolor de cabeza en racimos, es mucho más, tanto, que el nombre de dolor de cabeza del suicidio, se le dio, porque mucha gente se suicidó al sentirlo o al anticipar que venía ese dolor.

Si quieres saber más acerca de este padecimiento, puedes dar click AQUÍ.

Fuentes: 1
2

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