¿Te ha sucedido algo así? ¿Alguna vez te has puesto a pensar que al estar enamorado de alguien pareciera que te vuelves un tonto? Como si la lógica no hiciera mucho efecto en ti en muchas ocasiones. Dicen por allí que para amar, debemos hacerlo con el cerebro. Aunque químicamente, el amor se encuentra en el cerebro y no en el corazón como se dice, eso de que debemos amar con el cerebro se refiere al hecho de hacerlo con el raciocinio. 

Leer conversaciones antiguas y darte cuenta que cuando uno se enamora sí que se vuelve tonto. Darte cuenta que alguien no te conviene y sin embargo no desprenderte sentimentalmente de ese alguien. Para los asuntos del amor, debemos tener mucha fuerza de voluntad; saber alejarse en el momento preciso; no esperar mucho de alguien que no está dispuesto a compartir contigo ni un minuto; saber aceptar que a quien te interesa, simplemente no le importas. Todo esto es asunto difícil, y algunos suelen llevarlo mejor que otras personas. 

¿No te pasa que cada vez que lo ves sientes que los látidos de tu corazón se aceleran? ¿Te pasa que te das cuenta que no es lógico que esa persona te importe tanto así, porque no te corresponde igual, pero sin embargo tu cerebro no capta esa información? ¿Te has sentido ridícula al encontrarte por casualidad a tu ex, y sentir que lo odias, pero que a la vez te gusta verlo? 

El amor es química, pero no sólo eso; intervienen otros factores, como culturales, que es lo que hace que nos enamoremos de unas personas y no de otras. Un cerebro enamorado es un conjunto de reacciones emocionales, con sustancias como dopamina, norepinefrina y otros más, que al mezclarse convierten lo racional en irraccional (Ahora entiendo por qué cada vez que lo veo, siento algo raro dentro de mí). Podría dar una explicación muy química de todo esto, pero pese a que la ciencia interviene en esto del amor, aun es algo difícil de entender para muchos. Quizá sea sencillo, pero parece ser que todo este lío del amor y desamor, es que nos cuesta desprendernos de aquello que ya no nos pertenece. 



Los celos se sienten tan feo, pero más feo es sentirlos por alguien que ya ni siquiera está a tu lado. No tiene sentido. Preguntarse: "¿Alguna vez pensará en mí?", "¿Qué siente cuando me ve?", "¿Acaso su silencio se debe a que le importa alguien más?". "¿Acaso no le importo nada?".

Los celos hacen caminar en círculos. ¿Cómo dejar de sentirlos? Al menos se deben sentir en silencio. Pero no tiene sentido, porque si a una persona realmente le importas, estaría a tu lado o al menos intentaría estarlo; si realmente a alguien le importas, uno se daría cuenta.Y si no está a tu lado, ¿por qué las personas celamos? ¿Qué tenemos miedo de perder, si esa persona ya no está a nuestro lado? ¿De qué sentimos miedo, si esa persona ni siquiera nos piensa? 

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