-Bañarme con este frío.
-Deber en coopel.
-Levantarme temprano con este frío.
-Contar monedas y extrañar los billetes en mi cartera.
-Tener dietas que me duren 2 días.
-Hacer ejercicio y después comer tacos.
-Golpearme fuertemente el dedito chiquito del pie. 
-Una arruga más en mi cara.
-Oler a tacos y no tener dinero.
-Escuchar esa voz que dice: "El saldo de tu amigo se ha agotado".
-Volverme a golpear el dedo chiquito del pie.
-Que me vean empujar la puerta en vez de jalar.
-Que casi nadie comente mi blog.
-Que el camión vaya lleno y me quede sin asiento. 
-Escuchar casi todos los días en el camión, esa horrible voz que dice: "Recorránse, gente".
-Y para el colmo, ser una amargada que se queja de todo en un blog. 
-Leer como siempre, durante toda tu vida, el cupón que dice: "Siga participando". 

Por eso y muchas cosas más: 









Si te duele la cabeza, quizá en lo primero que piensas sea en tomar una pastilla o dos. Se dice que lo que nos hace sentir mejoría es el efecto placebo que el medicamento ejerce sobre nosotros; eso puede ocurrir, pero en realidad las pastillas sí ayudan a que el dolor se vaya. Pero, ¿cómo lo logran?

En primera, hay que saber que los medicamentos contra el dolor que tomamos actúan contra las células. Si tomas un analgésico porque te duele la cabeza o alguna otra parte, debes saber que el analgésico no se dirigirá directamente en la zona del dolor, como tu cabeza, a pesar que sea allí donde te duela. Los medicamentos contra el dolor trabajan directamente en las terminaciones nerviosas, tu sistema nervioso y tu cerebro para evitar que sufras de dolor.

Ya que tu cuerpo está plagado de terminaciones nerviosas, y si alguna de éstas llega a sentir dolor, las células liberan una sustancia química conocida como prostaglandina. 

Las terminaciones nerviosas especiales que sienten el dolor, son muy sensibles a esta sustancia química, y cuando se liberan esas prostaglandinas, lo que ocurre es que tus terminaciones nerviosas reaccionan y comienzan a enviar mensajes al cerebro  y le dicen dónde se encuentra el dolor y cuánto duele. En pocas palabras, le envían la información del dolor (Ouch!).

Así que, cuando tomes alguna pastilla contra el dolor, lo que estás haciendo es que, se impida que las células lesionadas sigan fabricando prostaglandinas, y con eso el cerebro deja de recibir el mensaje inmediato como es el dolor.

Pero tranquilo, NO odies a las prostaglandinas; el dolor muchas veces es necesario. Si no sintieras dolor, ¿cómo podrías saber si algo malo le ocurre a tu cuerpo? Imagina, que te esté dando un ataque cerebral, y no sientas dolor; ¿Cómo podrías darte cuenta? 






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