Hoy cumplo un año más de vida. Ya me viví un año más, un año menos me queda. ¿Qué se siente? Me voy acercando a los 30. ¡Qué trauma! Debo comenzar a evitar que esa idea me genere conflicto. 

Él se ha convertido en mi obsesión. Sigue estando esa espina dentro de mí, de lo que pudo ser entre los dos, y que por preferir alejarme, no sucedió, y que  con su silencio sólo me escuchaba, y no dijo ni una sola palabra para que me quedara. 

10 meses gustándome, y aunque decidí enterrar mis sentimientos, a veces tengo muchas ganas de verlo. Pero sigo teniendo claro que me enamoré de ese misterio que él siempre fue, y sigue siendo. Ninguna red social tiene para revisarlo, para saber un poco sobre él; la misma foto de perfil en whatsApp desde hace meses; casi nunca sube estados, pero siempre ve los míos. 

Haber conocido su lado tierno, de alguien que aparentemente es tan frío, hubiese sido gratificante para mí, no hubiese tenido precio. Y esa es la espina que tengo, esas ganas de haber conocido más sobre él. Pero aunque estoy loca por él, no puedo hacer nada por alguien que es de los que no se esfuerza lo suficiente. No es nada personal, así es él. Pero hace falta que me decepcione fuertemente, hace falta que se ponga de novio, para que me decepcione, y dejar de sentir esta fuerte atracción, que sentí a los pocos días de tratarlo.

Pero lo bueno de esto, es que no me detiene del esfuerzo que estoy haciendo por salir adelante, por prepararme más, y cumplir mis sueños. No me pone triste nada, sólo a veces siento nostalgia. A veces quisiera verlo por primera vez, como aquella mañana del mes de julio. 






Ya es mayo. En unos días cumpliré años. Todo me parece tan complicado. Años atrás, pensé que a esta edad mi vida sería diferente, pero no, es un declive, y cuando hay avances, no son significativos.  Me veo al espejo, veo un aspecto desmejorado. Pero lo peor, tengo deseos de empezar de nuevo, y no sé cómo.  

 Me siento tan awuitada. 

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